lunes, 27 de octubre de 2014

¿QUÉ TANTO SABES DE LAS INFECCIONES BUCALES?

La boca, como puerta de entrada de los alimentos que surten de nutrientes al organismo, como conexión directa con otros órganos internos del cuerpo y por las funciones que realiza, es fácil que sea vulnerable a infecciones de diversa índole. 

Aunque no tienen por qué ser graves, es fácil que padezcamos alguna durante nuestra vida, por eso la precaución y los buenos hábitos son necesarios para intentar minimizar su impacto.


Bacterias, virus y hongos son responsables de las infecciones bucales, que aparecen bajo diferentes circunstancias.

En el caso de infecciones bacterianas, el problema no es la aparición de bacterias, pues estas viven en equilibrio en la boca y no crean problemas si su población está controlada. Más de 700 especies pueden conformar el biofilm oral (placa bacteriana) en circunstancias normales. 

              

El problema se da con la proliferación de microbiota patógena en la cavidad bucal, pues esta se acumulan entre los dientes y encías por no haber realizado una correcta higiene bucal. El biofilm oral patógeno puede provocar que los ácidos resultantes desmineralicen la superficie del esmalte dental y favorezcan la aparición de caries y enfermedades de las encías, como la gingivitis o periodontitis.

          


Sobre todo es un problema cuando la persona tiene un nivel de defensas bajo, ya que un sistema inmunológico débil favorece un crecimiento desmesurado de microorganismos patógenos.


Las infecciones por hongos también son comunes. La candidiasis oral se produce por la variedad candida albicans, que puede habitar en la boca de manera normal sin manifestarse gracias a la protección de un sistema inmune estable y los microorganismos habituales de esa zona. Los desequilibrios inmunitarios comentados anteriormente para las bacterias también estarían detrás de una proliferación excesiva de este hongo, que se detectaría por una acumulación blanquecina en la lengua, principalmente.

                          

Por otro lado, las infecciones víricas provocan úlceras en la boca, que a menudo aparecen en personas especialmente sensibles a padecer sus consecuencias, bien sea por estrés o por encontrarse en una situación inmunocomprometida. 

Su causante sería el virus del herpes, que provoca en menor medida llagas o úlceras en la mucosa del paladar duro y, en mayor medida, alrededor de la misma, en los labios. Algunas de estas infecciones víricas pueden alcanzar una gran relevancia clínica, por lo que hay que vigilarlas con frecuencia.